Es por eso que tu luz me carcomía desde lo más profundo de mi alma.
Esa luz,
esa luz inolvidable de el último sorbo de esperanza.
Es por eso que es tan imposible olvidarla.
Porque me cegaste y me devolviste una vista nueva,
que no veía caras,
sino defectos.
Y el mundo se me hizo negro, sin matices.
Entonces creí estar solo, perdido,
y luego recordé que tu también estabas ahí.
Me sequé las lágrimas y partí en tu búsqueda,
porque si me habías arrastrado hacia ese infierno,
era por algo.
Tú no eras de las que te obligaban a sufrir con ellas.
Nunca fuiste de las que desean el mal,
ni de las débiles.
Tu eras fuerte,
podías hacerlo sola.
Pero por algo me necesitabas.
Y te encontré,
triste y perdida como yo,
escondida tras una roca.
Me pediste que te ayudara a salir,
me dijiste que no podías hacerlo por ti misma.
Y a pesar de que yo creía lo contrario,
te tomé de la mano y partimos juntos.
Luego de un tiempo, los matices volvieron a la tierra.
Y te vi de nuevo feliz,
agradecida,
e inolvidablemente iluminada.
Pues aquel pequeño sorbo de esperanza que te quedaba, se había multiplicado.
Ahora tu misma eras una luz, no solo contenías una.
Y esa luz me cegó otra vez.
Pero ahora no estabas ahí.
Y la envidia me empujo a la muerte.
Y la muerte al odio.
Y el odio...
el odio a el verme forzado a protegerte eternamente.
¿Y para que te salvé?
¿Por amor?
Si es así, preferiría no tener corazón.
Y así mi corazón se perdió en las tinieblas, y en años no he escuchado su latir.
Y en años no le he logrado sentir.
Wednesday, July 11, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
2 comments:
Hola!
Creo que es primera vez que leo tu blog...
me gusta como escribes...
es genial!!
^^
Bueno... no se me ocurre qué más decir...
cuídate!! =)
werewerewererwerwere
Post a Comment