Wednesday, July 11, 2007

Dark as your mind

Es por eso que tu luz me carcomía desde lo más profundo de mi alma.
Esa luz,
esa luz inolvidable de el último sorbo de esperanza.
Es por eso que es tan imposible olvidarla.
Porque me cegaste y me devolviste una vista nueva,
que no veía caras,
sino defectos.
Y el mundo se me hizo negro, sin matices.
Entonces creí estar solo, perdido,
y luego recordé que tu también estabas ahí.
Me sequé las lágrimas y partí en tu búsqueda,
porque si me habías arrastrado hacia ese infierno,
era por algo.
Tú no eras de las que te obligaban a sufrir con ellas.
Nunca fuiste de las que desean el mal,
ni de las débiles.
Tu eras fuerte,
podías hacerlo sola.
Pero por algo me necesitabas.
Y te encontré,
triste y perdida como yo,
escondida tras una roca.
Me pediste que te ayudara a salir,
me dijiste que no podías hacerlo por ti misma.
Y a pesar de que yo creía lo contrario,
te tomé de la mano y partimos juntos.
Luego de un tiempo, los matices volvieron a la tierra.
Y te vi de nuevo feliz,
agradecida,
e inolvidablemente iluminada.
Pues aquel pequeño sorbo de esperanza que te quedaba, se había multiplicado.
Ahora tu misma eras una luz, no solo contenías una.
Y esa luz me cegó otra vez.
Pero ahora no estabas ahí.
Y la envidia me empujo a la muerte.
Y la muerte al odio.
Y el odio...
el odio a el verme forzado a protegerte eternamente.
¿Y para que te salvé?
¿Por amor?
Si es así, preferiría no tener corazón.

















Y así mi corazón se perdió en las tinieblas, y en años no he escuchado su latir.
Y en años no le he logrado sentir.

Thursday, April 26, 2007

The distance you feel.

He aqui el porque.
El porque de la distancia, de la frialdad, del poco amor.
He aqui la verdad que te debía.
Esa que cuando eras niña, alguna vez me pediste.
Y yo como niño que era, no me atreví a darte.
Y es el porque
no quise besarte cuando pude.
El secreto más pudoroso, el más fiel, el más puro.
Porque cuando tu tenías tu busto sobre mi pecho, no me atreví a tocarte.
El porque, el cuando y el cómo, me desaparecí para no volver.
Y es que es sólo un secreto.
Una dulce tortura de amor, de cariño, de desesperación.
Y el miedo, tu miedo, mi miedo de herirte.
De herirte y que con el dolor despareciera tu aura, tu pureza.
Y ese dolor me llegara a mí, a ese niño estúpido, a ese eterno romántico.
Y sigo así, romántico, poeta, esperando que nadie te robara esa hermosa aura.
Pero debo decir, que sin duda lo han hecho.
Ya no eres la niña tres casas más allá.
No eres la mujer que esperaba que fueras.
Mi delicadeza no fue suficiente...buscaste a otro que cumpliera mi rol.
Debiste suponer, que si te cuidaba tanto era por algo.
Y he aqui el secreto.
Yo te amaba.
Te amé.
Y mi amor se fue con el triste otoño de tus deseos carnales.

Wednesday, March 07, 2007

No denuevo.

No voy a caer denuevo.
¡Mirenme, estoy en pleno vuelo!.
Puede que no sea un jodido pájaro, pero realmente me importa una calabaza.
Estoy en pleno vuelo.
Lo sé.
Está bien, puede que de vez en cuando piense que voy en picada.
Y puede que lo piense ahora.
¡Pero vuelo, vuelo!
Mira aquellas casas, abatidas por la edad.
Mira la gente.
Neurotica, desenfrenada.
Mira a la muerte.
Cómo me observa, excitada por la idea de tomarme.
¡Mira todo el desastre a mi alrededor!
¡Soy el rey! ¡El rey!
Sea mujer o no...¡Soy el rey!
Mira el caos, mira la desesperación.
Si, tú, que vuelas conmigo..¡Te llevaré hasta la cima!
Malditos bastardos.
Se lo merecen.
Idiotas.
Que se pudran en su gris ciudad.
En su gris ciudad, mi amado refugio.
Pobre de la ciudad que alberga a aquellos insensatos.
Y pobre de aquel que suba conmigo.
Pues desaparecerá, pero nadie lo verá bajar.
Oh, amigo, ¡No te asustes!
No me refería a ti...
vamos, vamos a mi castillo, a mi hogar.

















Ya verás si saldrás con vida, desgraciado.